Arte y Filosofía

Departamento de Arte y Filosofía

Dirigido por Guillermo Menéndez de Llano

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CREATIVIDAD 3- TEMA DE NUESTRO TIEMPO

He señalado al iniciar estas páginas que con el término “creatividad” se indicaba un tema de nuestro tiempo, pero que no prescindiríamos de la crítica al uso o abuso que de tal término se hace. El objetivo de las referencias  históricas que he recogido  busca  rescatar la profundidad de esta noción en sus raíces para comprenderla adecuadamente y usarla convenientemente.

NOTAS HISTÓRICAS. Continuación

ARTE, FILOSOFÍA Y DIRECCIÓN DE LA MIRADA
Un texto de Platón en el Libro sexto de La República se refiere a la necesidad de dirigir la mirada convenientemente para llegar a percibir lo que es básico. Se trata de un dinamismo que le presentaría también a la actividad artística uno de sus principales guiones cuando la obra de arte demanda nuestro libre detenimiento ante ella. ¿No es esta del arte una actitud anticipatoria de esa contemplación que nos abre al conocimiento de la cúspide real según la filosofía platónica? Pero esta actitud de contemplación sería el fruto de una dinámica que reclama cierta iniciativa, o podría decirse creatividad, del perceptor inteligente. Y la actividad artística ¿no es ilustración de tal dinámica y de la profunda libertad creativa que requiere? Cuando también decimos de una obra de arte que está bien ¿no encontramos en ella una síntesis perfecta de ética y estética?

¿No será el discurso filosófico el que complete el luminoso arco abierto por una percepción sensible que el arte pudo formar para facilitar la progresión del conocimiento válido o verdadero al señalarle una dirección adecuada? Me detendré en el texto de Platón al que me refiero:

“…Cada cual tiene en su alma la facultad de aprender mediante un órgano destinado a este fin; que todo el secreto consiste en llevar este órgano, y con él el alma toda, de la vista de lo que nace a la contemplación de lo que es, hasta que pueda fijar la mirada en lo más luminoso, es decir…en el bien..”

En este fragmento, se advierte que Platón no habla de una realidad aparente, sino de la realidad como ente pluridimensional que se ofrece adaptativamente a la forma dinámica del que la mira para aprender. La realidad, exigiría del que la busca para aprender que haga por ella un recorrido que pueda ser ascendente.

La noción de “realidad aparente como ilusoria” podría sostenerse en el expresivo mito de la caverna que el propio Platón expone con intenciones didácticas. Pero esta imagen ha de verse en el conjunto del discurso platónico. Por mi parte, en este momento pienso que la condición de encadenados y por lo mismo inmóviles es la condición de los que desconocen la auténtica forma de la  realidad. Sería esta condición misma de inmovilidad contranatural –se trata de encadenados- lo que determinaría la percepción de la realidad como apariencia ilusoria. Tengo la impresión de que en discurso platónico lo real se estructura y conjuga en distintos planos, dimensiones y esferas que se mueven y por las que hay que desplazarse con sentido. Pero sigamos con la lectura del texto platónico:

“En esta evolución, que se hace experimentar al alma, todo el arte consiste en hacerla girar de la manera más fácil y más útil. No se trata de darle la facultad de ver, porque ya le tiene, sino que lo que sucede es que su órgano está mal dirigido y no mira a donde debería mirar. Y esto es precisamente lo que debería corregirse.”

¿No está aquí justamente una de las claves del sentido del arte? Luego, sigue Platón:

“Con las demás cualidades del alma sucede poco más o menos como con las del cuerpo; cuando no se han obtenido de la naturaleza, se adquieren mediante la educación y la cultura. Pero respecto a la facultad de saber….jamás pierde su virtud; se hace solamente útil o inútil, ventajosa o perjudicial, según la dirección que se le da…”

El texto platónico seguirá ganando en intensidad.

A Platón ¿le enseñó Pitágoras a considerar el Universo como un sistema de orden matemático y a introducir en ese cosmos a la Humanidad urbanizada?

Recordemos que Parménides y Empédocles habían aportado sus opiniones sobre la Naturaleza en forma de mitos cuyas potencias divinas -Afrodita, Neikos o Filía- se encargaban de la creación del mundo. También las historias orientales de la creación habían llegado hasta los círculos del conocimiento platónico. No olvidemos que Egipto, en el relato platónico, constituía un admirable ejemplo de una inconmovible existencia urbano cultural. Advirtamos que la palabra “imaginar” es pronunciada en el Timeo por el creador mítico del mundo.

Sobre todo señalar que Platón no solo evita el peligro de un dogmatismo metafísico, sino la rigidez estética mediante la ironía presente en sus diálogos compuestos artísticamente, pero que con su propia forma de comunicación principalmente hacen explícita la forma de “ser-entre” que tiene la palabra para diferenciarse del ensordecedor ruido, o de la imposición autoritaria. Y es que la palabra siempre se puede escuchar, tal como también se reconoce en el Dinamorfismo Filosófico.

Por Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

 

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UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO. CREATIVIDAD-2

INTRODUCCIÓN

El filósofo aparece en Grecia como el nuevo poeta, y este será el contexto de los debates platónicos sobre la poesía. Platón buscaría recuperar el sentido de la poesía y de los poetas en una fase nueva y superior. En tal contexto diseña la figura del filósofo.

El filósofo sería en el platonismo un artista transfigurado por el soplo de la razón cuando la razón se descubre como la forma de la nueva inspiración, tal como recuerdo señala Platón en la República.

Advirtamos que el Ion se inicia con una discusión sobre la poesía. Estos debates siguen también en El Banquete y en Fedro. En el Banquete, el filósofo se convierte en poeta o el poeta en filósofo. Los contenidos poéticos son asumidos por la nueva reflexión al buscar dirigir la paideia, la cultura.

A propósito de la concepción del filósofo como artista, recojo un texto de Platón en el libro sexto de la República que acabo de leer:

“Pero si el pueblo llega a penetrarse una vez de la verdad que decimos de los filósofos ¿se irritará contra ellos, y rehusará creer con nosotros que un Estado no puede ser dichoso, a menos que el plan del mismo sea trazado por estos artistas según el modelo divino, que constantemente tienen a la vista?

CREATIVIDAD Y TRADICIONES

Con relación al tema de la creatividad, hay una cuestión sobre el relato bíblico que me gustaría comentar. Tal como suele entenderse, en la Biblia se representa a Dios creando el mundo de la nada como si fuese un mago que hiciera aparecer súbitamente algún objeto. Pero entiendo que cabe otra interpretación más próxima a la filosofía si se admite otro significado más profundo, y creo que más acertado del texto sagrado. Se trataría de señalar el universo como impregnado de divinidad desde el principio. ¿No es este el mejor significado del término “universo”? Estaríamos abordando la forma dinámica del universo. Este acto de “creación” según Tomás de Aquino, podría darse desde la eternidad. La aproximación al mundo heleno se hace casi explicita en esta reflexión. Y me viene a la memoria algo sobre Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la historia, que me resulta muy sugerente en este contexto cuando, por lo que recuerdo, afirma “todo está lleno de dioses”.

No se trata de identificar tradiciones distintas seguramente con intenciones y posibilidades también diferentes, pero no parece imposible vislumbrar cierta familiaridad en las raíces. Lo que sí sería deseable es que los actuales críticos del creacionismo desde supuestas teorías científico positivas no se refirieran a este tema con una simplicidad interpretativa que por su infantilismo parecería impropia de una inteligencia cultivada por el conocimiento científico.

VALOR PRIORITARIO DE LA PALABRA Y DEL ARTE

El poeta había formado parte del ideal griego, el fundamento de la ética y de las leyes, el símbolo que exigiría el esfuerzo de la inmortalidad en el nombre, en la mera palabra como substrato de la polis, de la vida en comunidad. La poesía había creado en cada momento la imagen espiritual del mundo que el hombre griego tendría que conquistar en su propia vida.

Cuando Heráclito presenta su pensamiento, huye del metro, pero su prosa guarda una estrecha relación con el lenguaje poético y se considera sabio, poeta para hacerse maestro y guía de la comunidad, intérprete de la palabra divina como los antiguos líricos Tampoco nos sorprenderá la expresión poética de Parménides.

La poesía para el alma griega había sido educadora, ley, representación de toda paideia.

El valor prioritario de la palabra recuerdo que se hace explícito en la República al señalar podemos nombrar todas las cosas, incluidas las del arte; pero la misma composición de las palabras requiere arte. ¿No entenderemos en tal dialéctica el protagonismo del poeta y la necesidad que tiene el filósofo de presentarse como poeta y consecuentemente como artista?

Citaré un texto de Platón en el libro tercero de la República o el Estado:

“Pero a la belleza del número, lo mismo que a la armonía, sigue de ordinario la belleza de la palabra, porque el número y la armonía están hechas para las palabras, y no las palabras para el número o la armonía.”

Pienso que aquí estamos ante un eje central de la filosofía platónica, y por nuestra parte asumimos el relieve de la palabra en el núcleo del Dinamorfismo Filosófico.

La relación que la palabra tiene con las formas artísticas, por ejemplo, de la representación plástica o escultórica, ofrece una perspectiva muy sugerente, porque aunque es cierto que las formas artísticas de lo que en la historia hemos llamado pintura, dibujo o es cultura, gozan de un plano autónomo, no es menos verdad que están dinámicamente abiertas a la palabra. No es casual que se escriba o se hable tanto, por ejemplo, de pintura, de dibujo o de escultura. Ningún arte está amenazado por la palabra cuando se prolonga y amplía en ella, con ella, y la misma palabra reclama arte para formarse.

CREACIÓN

Se advirtió que el singular mito de la creación del mundo expuesto en el Timeo prolonga sus raíces hasta la temprana obra de Platón. El tema mítico de la creación se pudo descubrir en el Protágoras. Recordemos aquel relato de Aristófenes apuntando a la unión del hombre con la construcción ordenada y divina del mundo. En la fantasía platónica parece estar desde el comienzo presente el mito de la creación. En el Fedro quedará completado el destino del alma humana como un miembro del Universo. El momento de la “creación” y el momento del mundo en Platón parecen mezclarse moderadamente en el mito de la creación del mundo. (Paul Friedländer, 1989). Ese mito recoge el contenido de la anterior filosofía de la Naturaleza, y así el pensamiento de Platón llegaría hasta el campo de las primeras especulaciones.

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Artista Visual

Es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

 

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CREATIVIDAD.

UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO. CREATIVIDAD-1

El término creatividad aparece hoy con mucha frecuencia en algunos medios, pero su sentido y valor no queda suficientemente advertido. Por nuestra parte, aunque hayamos valorado positivamente esta noción, pensamos que esta voz no debe convertirse en una especie de absoluto herméticamente cerrado al análisis crítico.

Al indagar ahora sobre el carácter histórico de “creatividad” buscamos entrar en el núcleo dinámico de su significado para recuperar y actualizar su valor dentro del discurso filosófico y de la perspectiva moderna del arte.

APUNTE SOBRE GRECIA.

Es sabido que Herodoto ya utiliza el término “agente” (poieté) para referirse a la poesía, como también el verbo “poiein”. Tales términos, a través de Platón, Aristóteles o la filosofía helenística se extenderán para entender la poesía en el sentido que tiene ahora.   Igualmente, en Heráclito y en autores del siglo V a.C. aparecen las voces “poietés”, “poíesis”, “poíema”, “poíeo” con el significado de componer poesía, que es frecuente asimismo en Platón. Y llega a significar   ”representar a alguien o algo poéticamente”, (Emilio Lledó, 1961).

El término “poiein” se refiere a un hacer del hombre en general que en Heráclito adquiere una especial vinculación con el “logos”. Un aspecto que habría desarrollado Platón al entender la poíesis no como simple poesía o composición de versos sino como actividad creadora y como un modo de sabiduría. Se trataría de un poder del que Eros hace partícipe al hombre.

Aunque la asociación entre creador (creator) y poeta se relacionó con  especulaciones judeo cristianas de carácter teológico, significativos indicios ya señalan la primitiva existencia en Grecia de una vinculación de la poesía con la magia, los ritos religiosos, el extasis y la profecía. Recordemos que Apolo, como dos mundos próximos, tuvo bajo su invocación a la poesía y a la inspiración profética. En no menor relación con la llamada poética está Dionisio, el dios de la embriaguez. Pero serán las Musas, las diosas tutelares de la poesía, las que reciban las invocaciones simbólicas de los poetas griegos.

Encontramos así que la poesía, tanto en Grecia como en otros pueblos, apunta al reconocimiento de una región fronteriza que desborda la vida cotidiana y que hace del poeta un individuo carismático.

Ya se descubre a Píndaro ejerciendo su oficio de poeta, como si se tratara de un magisterio. Hesiodo concibió su misión en la sociedad como la de un maestro o sacerdote, y se consideró depositario de un saber trascendente. Del mismo modo que después Parménides o Empédocles, sienten que su vocación poética es una suerte de epifanía de poderes sobrenaturales, como una experiencia mística que los eleva a la categoría de videntes en contacto con lo sagrado.

Si es cierto que la poesía tuvo intenciones mágicas, se sabe que también en tiempos primitivos ya las palabras se trataron como signos mágicos, y se pensaba que el que conocía el nombre de una cosa era su dueño.

Tampoco olvidemos el nombre de Moises y su relación con Egipto.

ORFEO Y LOS MISTERIOS DIONISIACOS

Según las leyendas, había maestros que dominaban la naturaleza y eran poetas con el canto, la palabra cantada, como su instrumento más significativo. En tal contexto fue especialmente relevante el tracio Orfeo, símbolo del canto. Se dice que acompañó a los argonautas en su expedición, y les liberó de los peligros mortales gracias a su canto ante el que los enemigos se rendían. Llegó Orfeo a bajar a los infiernos, obteniendo de los dioses la devolución de su esposa.

Se ha relacionado a Orfeo con el chamanismo, sacerdocio mágico extendido por todo el mundo cuyos representantes siberianos llegaron a ser muy conocidos. Los chamanes practican la magia extática. Por medio de la música, el canto y la danza se excitan hasta lograr el trance. Fueron vistos como hombres y mujeres de imaginación rebosante cuyo lenguaje era el desenfreno, consecuencia de prácticas extraordinarias. La conciencia lograba igualar el universo y se unía demoniacamente con la naturaleza. El viaje culminaba con el gozo más sublime y el horror más penetrante. Se comentó que es el estado que la serpiente promete al hombre en el paraíso, y Mefistófeles en el Fausto.

La descuartición de Orfeo por las hembras frenéticas representaría la antítesis entre poesía y delirio. Un equívoco entre entusiasmo artístico y exaltación religiosa.

El orfismo habría sido una última irrupción del extasis asiático en el mundo griego, y hasta el mismo Orfeo sería ya extraño a él al estar en el umbral que separa este culto de la historia primitiva.

Orfeo nace en la dimensión trágica. Cuando sube de los infiernos, seguido por la sombra silenciosa de Eurídice, vuelve la cabeza hacia atrás, perdiendo con ello definitivamente a su compañera. La poesía, ahora vinculada a la tragedia, expresaría el dinamismo del alma griega.

Orfeo con el sonido de su lira atraía a los animales, hacia que los bosques y las piedras vinieran a escucharle. Los grandes cantores de la leyenda son trágicos en Grecia. Pero su poesía se hace punto de partida para un nuevo culto frenético. Orfeo fue el héroe de los misterios dionisiacos, su fundador.

INSPIRACIÓN

Puede ser oportuna en este momento una nota sobre el tema de la inspiración:

En Hesíodo ya aparece, en relación con la poesía, la noción de inspiración. Se trata de un soplo exterior que infunde al que lo recibe una determinada potencia interna, la expresión poética, la voz divina. En Homero, ya los dioses insuflan el coraje la confianza e incluso el pensamiento. En Demócrito también aquellos emiten un sagrado soplo que el alma del poeta recibe, quedando así habitado por el Dios en un estado de especial entusiasmo y de fuerza; los átomos ígneos inflaman el alma del poeta, y acercándolo a un estado próximo a la locura, llevaría al máximo su capacidad creadora.

Por Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Es Administrador del Departamento de Arte y Filosofía

en la Asociación de las Artes Visuales de Asturias

 

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